Conociéndose por todos el acuerdo y entendimiento entre las raíces,
los troncos, las ramas y las hojas; se avisó al sol de que podía dar permiso a
los pájaros para residir nómada o sedentariamente en el mismo espacio. No hubo
contrato ni fianza, ni siquiera cláusulas que impidieran un golpe de pico en la
madera si alguno se enfadaba. No hubo letra pequeña ni tampoco se mencionó jamás
nada de desahucios en caso de que algún nido pesara demasiado para alguna de
las ramas.
Ahora pájaros cantan alegremente y hojas se mueven al son.
Fotografías: La chopera de la torre, Lleida. Tomadas con una
Minolta X-300 y una película Kodak Portra ISO400. Marzo 2012.



1 comentario:
Hermoso!!
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