


Recordar de vez de cuando donde se haya el motor de la respiración del mundo; aspirar hondo el mismo aire que acaricia las hojas para sentirnos, de repente, magníficamente vivos y así poder poner, en cada lugar, la importancia que se merecen las cosas.
Fotografías tomadas con una Canon EOS 300QD y una película Ilford HP5 ISO 400:
1. La chopera de la torre. Lleida, febrero 2011.
2 y 3. Sevilla, marzo 2011.