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lunes, 18 de octubre de 2010

Solo consigo




Y si te atrapa la soledad no olvides que es mucho el placer que se esconde en un paseo sin compañía, que si tú aprendiste andar, sin el ritmo de otros pies a tu lado, sabrás que no hay nada de malo en ser el único dueño de tus pasos.
Ante ti esta el momento de reconocerte de nuevo, de aprender de ti mismo y considerar como debe de, exactamente ser, el compás, la sinfonía del andar que te acompañe en la siguiente pieza del trayecto.

Fotografías: Caminares desconocidos en “La Defense” de París, Francia. Marzo 2010

Marta Sesé Fuentes