
Tú nunca te terminas. Por eso a veces pienso que, en parte, me sabe mal saber que jamás te llegaré a conocer tanto como yo querría. Que aunque haya conversado con tus calles y preguntado a tus esquinas si estabas bien, tú nunca dejas de crecer. Te me irás volviendo desconocida, creciendo sin cesar y creando nuevas esquinas, nuevos rincones a los que, quizás, jamás les pueda preguntar: -oye, ¿qué tal?, ¿cómo éstas?Las ciudades nunca mueren, nunca dejan de crecer.
Fotografía analógica: Grúas de Lleida. Lomo Smena 8M (RedScale ISO100) Mayo 2010.
Marta Sesé Fuentes