Así le gustaba andar de vez en cuando. Acompañada de ella misma y pensando que no había nada más a su alrededor que pudiera entorpecer todo lo que ella sentía y pensaba durante esos instantes.Con la mirada perdida entre las líneas de las baldosas que se formaban y se deformaban al son sus rápidas pisadas, ella se iba llenando de pequeñas cosas de la calle que poco a poco la convertían en una persona muy y muy grande capaz de enfrentarse al mundo y a todo lo que ello conlleva.
Fotografía: Alba entre la inexistente multitud de Estrasburgo, Francia. Marzo 2008.
Marta Sesé Fuentes




