Quizás por sus colores o por su manera de flotar, puede que por la incomodidad de sus asientos o quien sabe si tan solo era por capricho del dueño… Solas, separadas, una detrás de otra. Solo podían saborear el mar cuando subía la marea, solo se podían acercar si un poco de oleaje se lo permitía.Solas, separadas, una detrás de otra.
Fotografía: Puerto de Punta Umbría, Huelva. Mayo 2008.
Marta Sesé Fuentes

